Cuando aparece dolor en un tendón, una de las primeras dudas suele ser si conviene seguir haciendo vida normal o si es mejor descansar. Y caminar es precisamente una de las actividades que más preguntas genera, especialmente cuando la tendinopatía afecta a las piernas, los pies o la cadera.
La respuesta no es simplemente sí o no. Caminar puede ser beneficioso para una persona con tendinopatía, pero la cantidad y la intensidad deben adaptarse a la capacidad del tendón en ese momento. No es lo mismo caminar diez minutos por terreno llano que realizar una ruta de varias horas con desnivel.
En la consulta de fisioterapia en Alcalá de Henares no solo se valora dónde está el dolor, sino también qué actividades lo provocan, cuánto puede tolerar el paciente y cómo responde el tendón después de realizar ejercicio. Con esta información es posible establecer una progresión que permita mantenerse activo sin someter al tejido a una carga excesiva.
¿Caminar puede empeorar una tendinopatía?
Caminar no es perjudicial por sí mismo para una tendinopatía. El problema aparece cuando la carga que recibe el tendón supera su capacidad de tolerancia.
Esto puede suceder, por ejemplo, si una persona con dolor en el tendón de Aquiles mantiene exactamente el mismo volumen de caminatas que hacía antes de lesionarse, aumenta de repente la distancia o comienza a caminar por terrenos con muchas pendientes.
En estas situaciones, el tendón puede reaccionar con un aumento del dolor durante la actividad o después de ella.
Por eso, cuando existe una tendinopatía, no siempre es necesario dejar de caminar. Muchas veces es más útil reducir temporalmente la cantidad de actividad y volver a aumentarla de forma progresiva.
¿Cómo saber si estoy caminando demasiado?
Una de las mejores referencias es observar cómo responde el tendón durante las horas posteriores a la actividad y al día siguiente.
Es posible que aparezca una pequeña molestia durante el ejercicio y que esto no signifique necesariamente que se esté produciendo un daño. Lo que nos interesa especialmente es comprobar si el dolor aumenta de forma significativa o si la rigidez y las molestias permanecen durante mucho tiempo después.
Por ejemplo, si normalmente tienes molestias leves al levantarte y después de una caminata larga notas mucho más dolor y rigidez durante el día siguiente, probablemente la carga ha sido excesiva para tu capacidad actual.
En ese caso, no significa que tengas que dejar de caminar por completo. Puede ser suficiente con reducir la distancia, elegir un terreno más sencillo o introducir descansos.
¿Qué cantidad de caminata es recomendable con una tendinopatía?
No existe un número de minutos o kilómetros que pueda aplicarse a todas las personas.
La cantidad adecuada depende del tendón afectado, del nivel de dolor, de la condición física y de las actividades que realiza habitualmente cada persona.
Alguien que está acostumbrado a caminar todos los días puede tolerar una cantidad de actividad muy diferente a otra persona que lleva semanas prácticamente sin moverse por culpa del dolor.
En general, cuando existe una tendinopatía sintomática, resulta más interesante comenzar con una cantidad de caminata que el paciente pueda tolerar y utilizarla como punto de partida para progresar.
A partir de ahí, se puede aumentar poco a poco el tiempo o la distancia, siempre observando la respuesta del tendón.
¿Es mejor caminar rápido o despacio si tengo una tendinopatía?
La velocidad también modifica la carga que recibe el cuerpo.
Caminar a un ritmo tranquilo suele ser más fácil de tolerar que caminar rápidamente, especialmente durante las primeras fases de recuperación. Si caminar rápido aumenta claramente las molestias, reducir el ritmo puede ser una forma sencilla de mantener la actividad sin exigir tanto al tendón.
Conforme aumenta la capacidad física, puede introducirse progresivamente una mayor velocidad.
Lo importante es no intentar recuperar de golpe el ritmo que se tenía antes de la lesión. La progresión debe acompañar a la recuperación del tendón y no adelantarse a ella.
¿Influye el terreno sobre el que caminamos?
No todas las caminatas suponen la misma exigencia.
Caminar por una superficie plana suele ser diferente de subir y bajar cuestas, caminar por terrenos irregulares o realizar rutas con mucho desnivel.
Esto puede ser especialmente importante en tendinopatías que afectan al tendón de Aquiles, a la rodilla o a la cadera. Las pendientes pueden aumentar la demanda sobre determinados grupos musculares y tendones.
Por eso, si una ruta concreta provoca dolor, una opción puede ser modificar temporalmente el recorrido en lugar de abandonar por completo la actividad.
Una vez que el tendón recupera capacidad, esas demandas pueden volver a introducirse progresivamente.
¿Caminar es suficiente para recuperarse de una tendinopatía?
Caminar puede formar parte de la recuperación, pero no sustituye al tratamiento específico cuando existe una tendinopatía.
El tendón necesita recuperar su capacidad para soportar las cargas que tendrá que afrontar en la vida cotidiana, el trabajo o el deporte. Para conseguirlo, suele ser necesario realizar un programa de ejercicio terapéutico adaptado pautado en la consulta de fisioterapia traumatológica en Alcalá de Henares.
Por ejemplo, una persona con una tendinopatía del tendón de Aquiles puede necesitar trabajar progresivamente la fuerza de la musculatura de la pantorrilla. Caminar puede ayudar a mantener la actividad, pero no proporciona necesariamente el estímulo suficiente para recuperar toda la capacidad que exige correr, saltar o practicar determinados deportes.
El ejercicio debe ir evolucionando según mejora la tolerancia del paciente.
¿Qué ocurre si caminar me provoca dolor?
Sentir dolor al caminar no significa automáticamente que estés dañando el tendón, pero tampoco conviene ignorarlo.
Lo primero es observar cómo es ese dolor y qué ocurre después. Si aparece una molestia ligera que desaparece rápidamente y no produce un empeoramiento posterior, puede ser posible mantener cierta actividad.
En cambio, si el dolor aumenta progresivamente durante la caminata, cambia tu forma de caminar o provoca un empeoramiento importante durante las horas siguientes, es conveniente reducir la carga y valorar qué está ocurriendo.
Una valoración fisioterapéutica puede ayudar a determinar qué cantidad de actividad es adecuada y qué modificaciones pueden facilitar la recuperación.
¿Qué papel tiene el ejercicio terapéutico en la recuperación?
Una tendinopatía necesita recuperar progresivamente su capacidad para soportar cargas. Por eso, el ejercicio terapéutico suele ser una de las herramientas principales dentro del tratamiento.
El programa dependerá del tendón afectado y de la fase en la que se encuentre la lesión. Puede comenzar con ejercicios sencillos y avanzar hacia movimientos que impliquen mayor resistencia, velocidad o carga.
La idea es que el tendón vaya adaptándose poco a poco a las demandas que tendrá que afrontar.
Esto es especialmente importante si el objetivo final no es simplemente caminar sin dolor, sino volver a correr, practicar deporte, trabajar de pie durante muchas horas o realizar cualquier otra actividad que requiera una mayor capacidad física.
Por ello, es importante entender qué es una tendinopatía y cómo se trata, porque de esta manera, podemos adaptar nuestra rutina a su tratamiento.
Caminar puede ser bueno para una tendinopatía, siempre que la cantidad de actividad sea compatible con la capacidad que tiene el tendón en ese momento. No es necesario asumir que cualquier dolor de tendón requiere reposo absoluto ni tampoco continuar con la misma actividad ignorando las molestias.
La clave está en encontrar una carga que el tendón pueda tolerar y aumentarla progresivamente a medida que mejora. Para ello, el ejercicio terapéutico tiene un papel fundamental, ya que permite recuperar la fuerza y la capacidad del tejido de una forma mucho más específica que caminar por sí solo.
Si caminar provoca un empeoramiento claro de los síntomas o no consigues encontrar una cantidad de actividad que puedas tolerar, una valoración por parte de un fisioterapeuta puede ayudarte a ajustar el tratamiento y avanzar hacia una recuperación segura.