La tendinitis es una palabra que utilizamos con frecuencia para hablar de molestias en el tendón, especialmente cuando aparecen después de hacer deporte o de repetir un movimiento muchas veces.
Sin embargo, en fisioterapia utilizamos cada vez más el término tendinopatía, porque describe mejor lo que sucede en muchos de estos casos. La diferencia no es simplemente una cuestión de vocabulario. Entender qué está pasando realmente en el tendón ayuda a plantear un tratamiento más adecuado y, sobre todo, a evitar algunas ideas equivocadas sobre el reposo y la recuperación.
Si has empezado a notar dolor al correr, saltar, subir escaleras, levantar el brazo o realizar un movimiento repetitivo, una valoración por parte de un fisioterapeuta en Alcalá de Henares puede ayudar a determinar qué está ocurriendo y qué tipo de carga puede tolerar actualmente el tendón.
¿Qué es una tendinitis?
El término tendinitis hace referencia, literalmente, a una inflamación del tendón.
Un tendón es una estructura que conecta el músculo con el hueso y permite transmitir la fuerza necesaria para producir movimiento. Cuando existe una inflamación propiamente dicha, pueden aparecer dolor, sensibilidad y molestias al utilizar la estructura afectada.
El problema es que no todos los dolores de tendón se deben a una inflamación. En muchas lesiones que se han denominado tradicionalmente «tendinitis», especialmente cuando el dolor lleva tiempo presente, encontramos cambios en la estructura y en la capacidad del tendón para soportar cargas, pero no necesariamente una inflamación como causa principal.
Por este motivo, llamar tendinitis a cualquier dolor localizado en un tendón puede llevar a interpretar de forma incorrecta el problema.
¿Qué es una tendinopatía?
La tendinopatía es un término más amplio que se utiliza para describir una alteración del tendón que puede producir dolor y pérdida de función.
En lugar de centrarse únicamente en la inflamación, tiene en cuenta los cambios que pueden producirse en el tejido y, especialmente, la relación entre la capacidad del tendón y las cargas a las que está sometido.
Imaginemos a una persona que empieza a correr después de varios meses sin hacer ejercicio. Si aumenta rápidamente la distancia, introduce cuestas y además entrena varios días seguidos, puede estar sometiendo al tendón a una carga que todavía no está preparado para tolerar.
En ese contexto puede aparecer dolor. No significa necesariamente que el tendón esté «inflamado» y necesite reposo absoluto. Puede significar que la carga ha superado temporalmente su capacidad.
Aquí es donde el concepto de tendinopatía resulta especialmente útil.
¿Tendinitis y tendinopatía no son lo mismo?
La tendinitis implica un proceso inflamatorio, mientras que la tendinopatía es un término más general que engloba diferentes alteraciones del tendón asociadas a dolor y pérdida de función.
En la práctica clínica, muchas de las lesiones que antes se diagnosticaban como tendinitis se consideran actualmente tendinopatías.
Esto también ha cambiado la forma de abordar su tratamiento. Si entendemos el problema únicamente como una inflamación, podemos pensar que la solución consiste en descansar hasta que desaparezca. Pero cuando existe una tendinopatía, el objetivo suele ser diferente: recuperar progresivamente la capacidad del tendón para soportar las cargas que necesita en la vida diaria o en el deporte.
¿Por qué aparece una tendinopatía?
Una tendinopatía suele estar relacionada con un desequilibrio entre la carga que recibe el tendón y su capacidad para tolerarla.
Esto puede suceder después de aumentar demasiado rápido la actividad física, cambiar de deporte, incrementar la intensidad del entrenamiento o comenzar una actividad nueva.
Pero también puede ocurrir fuera del deporte. Una persona que trabaja realizando movimientos repetitivos con el brazo, por ejemplo, puede desarrollar molestias en un tendón debido a la repetición constante del mismo gesto.
Además, influyen otros factores como la edad, la fuerza muscular, el descanso, la recuperación entre actividades y la capacidad física general.
Por eso no tiene sentido buscar una única causa. En muchas ocasiones hay varios factores que coinciden y terminan provocando que el tendón no pueda adaptarse adecuadamente a la demanda.
¿Cuáles son los síntomas de una tendinopatía?
El dolor es el síntoma más habitual.
Normalmente aparece al realizar una actividad que implica al tendón afectado y puede mejorar al disminuir la carga. En algunas personas, sin embargo, el dolor termina apareciendo también durante actividades cotidianas o incluso en reposo.
La rigidez es otro síntoma frecuente. Puede notarse especialmente después de permanecer un tiempo sin moverse o al comenzar una actividad.
También puede existir una disminución de la fuerza o una menor tolerancia al esfuerzo. Por ejemplo, una persona con una tendinopatía del tendón de Aquiles puede notar molestias al correr o saltar, mientras que alguien con una tendinopatía del hombro puede tener dificultades para levantar el brazo.
La localización y los síntomas concretos dependen del tendón afectado.
¿Es necesario guardar reposo si tengo una tendinopatía?
En general, el reposo absoluto no suele ser la solución.
Cuando aparece dolor, es normal pensar que lo mejor es dejar de utilizar completamente la zona. Reducir temporalmente aquellas actividades que provocan una sobrecarga excesiva puede ser necesario, especialmente durante una fase de dolor intenso, pero mantener el tendón inactivo durante demasiado tiempo tampoco favorece su recuperación.
El tendón necesita recibir estímulos para mantener y recuperar su capacidad de soportar cargas.
La cuestión está en encontrar la cantidad adecuada de carga. No se trata de entrenar ignorando el dolor, pero tampoco de evitar cualquier movimiento por miedo a empeorar la lesión.
Por eso, el tratamiento debe progresar de forma individualizada.
¿Cómo se trata actualmente una tendinopatía?
El tratamiento depende del tendón afectado, del tiempo que lleve presente el dolor y de las actividades que realice cada persona.
Una de las herramientas principales es el ejercicio terapéutico, mediante el que se trabaja progresivamente la capacidad del tendón y de la musculatura para soportar carga.
La intensidad y el tipo de ejercicio se adaptan a cada paciente. Al principio puede ser necesario utilizar ejercicios sencillos y cargas bajas. Conforme mejora la tolerancia, se aumenta progresivamente la dificultad. Estas son las diferencias entre ejercicio terapéutico y entrenamiento convencional.
Este proceso es especialmente importante en personas deportistas, ya que no basta con que desaparezca el dolor. Si quieren volver a correr, saltar, levantar peso o practicar su deporte habitual, el tendón tiene que recuperar la capacidad necesaria para soportar esas demandas.
La fisioterapia deportiva en Alcalá de Henares también puede incluir educación sobre la gestión de cargas, modificaciones temporales de la actividad y otras técnicas complementarias cuando están indicadas.
¿Puede una tendinopatía convertirse en un problema crónico?
Puede ocurrir, especialmente cuando el problema se mantiene durante mucho tiempo sin adaptar las cargas o cuando se intenta volver demasiado rápido a la actividad habitual.
Una de las dificultades de las tendinopatías es que el dolor puede variar mucho. Hay días en los que la persona se encuentra prácticamente bien y otros en los que las molestias aumentan. Esto puede llevar a alternar períodos de reposo absoluto con momentos de sobrecarga, dificultando la recuperación.
Una progresión bien planificada permite evitar estos cambios bruscos y ayuda al tendón a adaptarse poco a poco.
Por eso, si el dolor persiste o aparece cada vez que se retoma una determinada actividad, conviene no limitarse a esperar a que desaparezca. Una valoración profesional puede ayudar a entender qué está ocurriendo.
Aunque los términos tendinitis y tendinopatía suelen utilizarse como si fueran sinónimos, no significan exactamente lo mismo. La tendinitis hace referencia a una inflamación del tendón, mientras que la tendinopatía es un concepto más amplio que permite describir mejor muchas de las lesiones tendinosas que encontramos actualmente en consulta.
Esta diferencia también ayuda a entender por qué el tratamiento no consiste simplemente en esperar a que el dolor desaparezca. En muchas tendinopatías es necesario recuperar progresivamente la capacidad del tendón para soportar cargas mediante ejercicio terapéutico y una adecuada gestión de la actividad.
Si tienes dolor persistente en un tendón, especialmente si limita tu actividad habitual o reaparece cada vez que intentas retomarla, una valoración por parte de un fisioterapeuta puede ayudarte a conocer qué está ocurriendo y a recuperar el movimiento de forma progresiva.